domingo, 11 de noviembre de 2012

‘El paramilitarismo fue el Estado’: Ángel Alirio Moreno, presidente del PIN


‘El paramilitarismo fue el Estado’: Ángel Alirio Moreno, presidente del PIN

El nombre del movimiento ‘Convergencia Ciudadana’ (conocido como PIN desde 2009) reaparece por estos días en Santander.  Vallas que anuncian  un “renacer claro y transparente” ‘adornan’ el paisaje, una cuña radial informa la reagrupación de Convergencia. El Presidente del PIN, Ángel Alirio Moreno, defiende la súbita resurrección de este nombre que cuenta con un reprochable pasado judicial, insignia de la parapolítica.

RICHARD AGUILAR CONSERVADOR?

RICHARD AGUILAR CONSERVADOR?


Por: ANGEL ALIRIO MORENO MATEUS

Fui sorprendido esta semana con la información de que “el mandatario de los santandereanos recibe ahora el reconocimiento del Directorio Nacional Conservador, el carnet de afiliación a la colectividad y una medalla”, la orden Manuel Serrano Blanco que le entrega el Directorio Conservador de Santander en acto protocolario.
Como jurista y dirigente político, demócrata, celebro que el Gobernador de Santander haya definido su militancia; es lo que corresponde a cada ciudadano que ejerce la ciudadanía política, en el marco del artículo 107 de la Constitución Política de Colombia. Debe ahora, por virtud de ese imperativo constitucional, cumplir con el inciso II del precitado artículo, que impide pertenecer simultáneamente a más de un partido o movimiento político. Por efecto legal, se diluye el grupo significativo de ciudadanos “Santander en Serio” que presentó su candidatura ante la Organización Electoral y se modifica el escenario político departamental. La política es una actividad seria y como tal no admite actos de simple protocolo y Santander es serio en estas lides. A partir de esta transcendental decisión, el Partido Conservador tiene la obligación de defender todos los actos de gobierno, así como la de asumir la responsabilidad política de su administración.
Yo, que vote por Richard Aguilar y que en representación de mi partido político –Partido de Integración Nacional-  suscribí con él un Acuerdo Programático y por cuya razón fui promotor y escudero de su campaña, siento un algo que todavía no sé que es; pero, tengo un nudo en la garganta y un dolor en la entraña, que solo se me aliviará –creo- cuando me siente con dos amigos que están en el exilio político del establecimiento; uno de ellos, todavía cautivo y me expliquen porque se sigue cumpliendo la expresión del campesino costeño, la que mi padre,  -un liberal de Vélez- replicaba a cada rato: "Voté por Evaristo Surdí, ganó el general Rojas y se montó Misael Pastrana”.
Mi condición de demócrata y librepensador me determina, que debo felicitar al Partido Conservador por el hecho político y hacer extensiva tal felicitación al Secretario General de esa colectividad mi caro amigo el doctor Jorge Humberto Mantilla y a la Representante a la Cámara Lina María Barrera, quienes junto al Presidente del Directorio Conservador de Santander el Doctor Rafael Serrano Prada, le han dado una lección al Doctor Horacio Serpa y al Partido Liberal.
Demando del mandatario departamental, el respeto al Acuerdo Programático que suscribimos y le deseo suerte para que coseche éxitos en la nueva colectividad que ha escogido. Sinceramente debe desde ahora, obediencia por los estatutos azules y le pido mucho respeto hacia las demás organizaciones políticas. Santander requiere de la creación de un escenario para una práctica política seria, con dirigentes que quieran fortalecer los partidos y democratizar la política, para que existan espacios para todos. Paz, buen viento y buena mar.  Que el Gran Arquitecto del Universo me ilumine, para conocer si lo que está pasando, es una pesadilla.

lunes, 15 de octubre de 2012

LA PAZ SEA CON TODOS

LA PAZ SEA CON TODOS
 
Por: ANGEL ALIRIO MORENO MATEUS
 
La paz en un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento. Esta disposición superior define dicho estado de concordia y sosiego, como un derecho de los asociados y como una obligación del Estado, por mantenerlo, es decir, desde el orden constitucional colombiano este imperativo, demanda un rango de derechos y obligaciones.
 
La paz no es la simple retorica de la ausencia de guerra. La paz es una constante que permita a una sociedad vivir en condiciones de dignidad humana, con la satisfacción de necesidades materiales y espirituales, que brinden al ser humano una existencia con un umbral mínimo de felicidad, en condiciones de igualdad, fraternidad y solidaridad.
 
La paz que conciben las elites del poder central que hoy gobiernan a Colombia, es distinta a la que conciben los insurgentes o rebeldes que con causa o sin ella, se sientan a discutir una salida negociada al conflicto. Pero también esa paz, es muy distinta, en la concepción de cada grupo o sector que integra esta compleja sociedad colombiana. La paz de la elite económica, esta cifrada en la seguridad de sus capitales y la estabilidad del sistema financiero; la de la clase obrera, en buena parte por la estabilidad laboral, su seguridad social y su salario justo. Otros menos afortunados, añoran la paz desde la posibilidad de no soportar las inclemencias de la naturaleza con sus fenómenos climáticos, que por sus condiciones de marginalidad los mantiene expuestos a esas impredecibles variables naturales. Para muchos la paz representa la posibilidad de no seguir viviendo con el intestino pegado a la espalda con riesgo de morir de hambre, mientras unos cuantos que nacieron sin intestino delgado, se ingieren los recursos que el Estado asistencialista destina a través de los subsidios y de la inversión pública.
 
Para alcanzar el estado de paz, se requiere convocar a todos a discutir el modelo de sociedad que queremos y sobre el cual tendremos que hallar puntos de encuentro. Gremios, medios de comunicación, grupos económicos, artistas y los partidos políticos; estos últimos, representan la voluntad popular ciudadana y cada uno, de acuerdo a su edad e historia, ha aportado su cuota de sangre con victimas o victimarios. En esa mesa de discusión, se tendrá que hacer un gran acuerdo nacional que nos permita erradicar la corrupción y el clientelismo de la política y de la administración publica, para que hallemos elecciones limpias y administraciones pulcras.